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La infertilidad secundaria
¿Qué es y tiene cura?
Puede que tu primer embarazo fuera sencillo de lograr y de forma natural. Pero si llevas tiempo buscando el hermanito y no lo consigues, es posible que tu pareja y tú os encontréis con un diagnóstico de infertilidad secundaria.
La infertilidad secundaria es una situación cada vez más común que afecta a muchas parejas. En Equipo Juana Crespo contamos con la tecnología y la experiencia necesaria para ayudarte a cumplir tu deseo de ser padres nuevamente.
Este tipo de infertilidad hace referencia a la incapacidad de una pareja de lograr el embarazo tras un año de relaciones continuadas sin protección. El objetivo ante una infertilidad secundaria será, a través de diversas pruebas, determinar el problema que está impidiendo el embarazo y establecer una estrategia personalizada para abordarlo y solucionarlo.
Puede que tu primer embarazo fuera sencillo de lograr y de forma natural. Pero si llevas tiempo buscando el hermanito y no lo consigues, es posible que tu pareja y tú os encontréis con un diagnóstico de infertilidad secundaria.
La infertilidad secundaria es una situación cada vez más común que afecta a muchas parejas. En Equipo Juana Crespo contamos con la tecnología y la experiencia necesaria para ayudarte a cumplir tu deseo de ser padres nuevamente.
Este tipo de infertilidad hace referencia a la incapacidad de una pareja de lograr el embarazo tras un año de relaciones continuadas sin protección. El objetivo ante una infertilidad secundaria será, a través de diversas pruebas, determinar el problema que está impidiendo el embarazo y establecer una estrategia personalizada para abordarlo y solucionarlo.
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Infertilidad secundaria: causas y experiencias
Las causas de la infertilidad secundaria pueden ser diversas. Para identificarlas, es fundamental realizar un examen a ambos miembros de la pareja. Al igual que ocurre con la esterilidad primaria, que es cuando no se logra una primera gestación a término, es necesario realizar un examen a ambos miembros de la pareja para determinar las posibles causas. Y aquí nos encontramos con un abanico de posibles problemas, tanto femeninos como masculinos.
Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Alteraciones en la fertilidad masculina: Disminución en la calidad o cantidad del semen, problemas en el tracto genital o hábitos perjudiciales como el tabaco y el alcohol.
- La endometriosis y otros trastornos ovulatorios. Esta enfermedad es progresiva y puede impulsar el surgimiento de cicatrices y adherencias, la inflamación crónica o, en caso de grave empeoramiento, la disminución de la reserva ovárica. Al ser evolutivo, puede encontrarse de forma leve en el primer embarazo, sin embargo, puede derivar en infertilidad secundaria. Esto también puede suceder con el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), hiperprolactinemia o trastornos tiroideos.
- Efectos del primer embarazo y parto: Complicaciones obstétricas o infecciones posparto pueden afectar la fertilidad. Es posible que en el parto o partos anteriores haya sido necesario realizar una cesárea, lo cual incrementa los riesgos de encontrar adherencias que obstruyan las trompas de Falopio, o que el útero tenga alguna alteración por la intervención quirúrgica.
- Estilo de vida y factores emocionales: Estrés, sobrepeso, bajo peso o hábitos poco saludables pueden influir en la fertilidad.
- Edad, el principal problema: Al margen de todas las causas posibles de infertilidad secundaria hay una que es indiscutible: la edad de la madre. Es obvio que en tu primer embarazo eras más joven. El paso de los años lo único que consigue es que las probabilidades de embarazo se vayan reduciendo de forma muy notable tras superar los 35 años. Sobre todo, porque la reserva ovárica va descendiendo a la vez que la calidad de los óvulos.
Las causas de la infertilidad secundaria pueden ser diversas. Para identificarlas, es fundamental realizar un examen a ambos miembros de la pareja. Al igual que ocurre con la esterilidad primaria, que es cuando no se logra una primera gestación a término, es necesario realizar un examen a ambos miembros de la pareja para determinar las posibles causas. Y aquí nos encontramos con un abanico de posibles problemas, tanto femeninos como masculinos.
Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Alteraciones en la fertilidad masculina: Disminución en la calidad o cantidad del semen, problemas en el tracto genital o hábitos perjudiciales como el tabaco y el alcohol.
- La endometriosis y otros trastornos ovulatorios. Esta enfermedad es progresiva y puede impulsar el surgimiento de cicatrices y adherencias, la inflamación crónica o, en caso de grave empeoramiento, la disminución de la reserva ovárica. Al ser evolutivo, puede encontrarse de forma leve en el primer embarazo, sin embargo, puede derivar en infertilidad secundaria. Esto también puede suceder con el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), hiperprolactinemia o trastornos tiroideos.
- Efectos del primer embarazo y parto: Complicaciones obstétricas o infecciones posparto pueden afectar la fertilidad. Es posible que en el parto o partos anteriores haya sido necesario realizar una cesárea, lo cual incrementa los riesgos de encontrar adherencias que obstruyan las trompas de Falopio, o que el útero tenga alguna alteración por la intervención quirúrgica.
- Estilo de vida y factores emocionales: Estrés, sobrepeso, bajo peso o hábitos poco saludables pueden influir en la fertilidad.
- Edad, el principal problema: Al margen de todas las causas posibles de infertilidad secundaria hay una que es indiscutible: la edad de la madre. Es obvio que en tu primer embarazo eras más joven. El paso de los años lo único que consigue es que las probabilidades de embarazo se vayan reduciendo de forma muy notable tras superar los 35 años. Sobre todo, porque la reserva ovárica va descendiendo a la vez que la calidad de los óvulos.
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Soluciones para la infertilidad secundaria
En Equipo Juana Crespo, realizamos un estudio completo de la pareja para encontrar la mejor solución. Cada paciente es único y merece un tratamiento a su medida.
Fecundación In Vitro (FIV)
Revitalize
Cirugías reproductivas
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¿Por qué Equipo Juana Crespo?
1. Te acompañaremos durante todo el proceso
En Equipo Juana Crespo queremos que os sintáis acompañados desde el primer momento. Contamos con una amplia experiencia ayudando a parejas que, tras haber tenido un hijo de forma natural, encuentran dificultades a la hora de lograr un nuevo embarazo. Sabemos que esta situación puede resultar desconcertante y generar muchas dudas, especialmente cuando la experiencia anterior fue distinta. Por eso, es fundamental contar con un equipo que entienda vuestro caso y os acompañe con cercanía, rigor y sensibilidad.
2. Preparación endometrial altamente personalizada
La preparación del útero es esencial para lograr un embarazo, y cualquier deficiencia en este proceso puede conllevar a fallos de implantación y abortos tempranos. Nuestro equipo trabaja en optimizar las condiciones del útero para garantizar que tanto el endometrio que es la capa receptora, así como el resto de las partes involucradas en la placentación esté en el estado más adecuado para recibir un embrión.
3. Contamos con los mejores resultados en fertilidad de Alta Complejidad
Todo un equipo volcado en obtener los mejores resultados, nuestro compromiso es ayudaros a formar una familia sea cual sea vuestra situación. Ello requiere de un alto nivel de especialización en todas las áreas, desde consultas hasta laboratorio, pasando por quirófano.
Preguntas
frecuentes
Si mi primer embarazo fue natural y sin dificultades, ¿por qué ahora no lo consigo?
La fertilidad puede cambiar con el paso del tiempo, incluso aunque el primer embarazo fuera sencillo. La edad, la disminución de la reserva ovárica, cambios hormonales, alteraciones seminales o pequeñas complicaciones ginecológicas pueden aparecer después del primer parto y dificultar una nueva gestación. Por eso, es importante realizar un estudio completo de ambos miembros de la pareja durante la primera visita en nuestra clínica.
¿Cuándo deberíamos consultar con un especialista si buscamos un segundo embarazo?
Si lleváis alrededor de un año intentándolo sin éxito —o 6 meses si la mujer tiene más de 40 años— es recomendable acudir a un especialista de fertilidad. Decidir adelantar el diagnóstico permite detectar posibles causas a tiempo y aplicar el tratamiento más adecuado sin seguir perdiendo oportunidades.
Si no queremos tener otro hijo todavía, ¿podemos planificar nuestra fertilidad para más adelante?
Si deseáis ampliar la familia en el futuro, pero no a corto plazo, es posible valorar opciones de preservación de la fertilidad, como la vitrificación de óvulos. Planificar con antelación ayuda a mantener mejores probabilidades reproductivas y tomar decisiones con mayor tranquilidad.