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Fertilidad Femenina

Fallo ovárico prematuro (FOP): Qué es, Causas y Tratamientos

Las mujeres nacemos con una cantidad limitada de óvulos (alrededor de un millón). Dicha cantidad es lo que se conoce como reserva ovárica y se irá reduciendo, mes a mes, con cada menstruación hasta su completo agotamiento.

No obstante, este proceso varía de unas mujeres a otras. La mayoría de nosotras agotamos nuestra reserva ovárica entre los 45 y los 55 años; será entonces cuando habremos alcanzado el periodo de menopausia. Sin embargo, en algunos casos, los ovarios cesan su función hormonal de forma prematura, antes de los 40 años.

Esto se conoce como fallo ovárico prematuro (FOP) o insuficiencia ovárica primaria, y es una causa de infertilidad femenina.

¿Qué es el fallo ovárico prematuro?

El fallo ovárico prematuro es la pérdida de la función hormonal ovárica en mujeres menores de 40 años. Esto quiere decir que sus ovarios dejan de funcionar y, por tanto, de producir óvulos.

En algunos casos, esta disfunción es intermitente y la mujer mantiene una pequeña reserva de ovocitos. Sin embargo, estos no responden adecuadamente a las hormonas responsables de su desarrollo y no pueden madurar.

La principal consecuencia del FOP es la infertilidad. De hecho, generalmente las mujeres con este diagnóstico no pueden concebir de forma natural y deben recurrir a técnicas de reproducción asistida para tener hijos.

Sin embargo, la ausencia de hormonas femeninas por la baja actividad ovárica también puede ocasionar otros posibles efectos negativos para la salud de la mujer. Algunos de estos problemas serían: ansiedad y depresión ante la pérdida inesperada de la función ovárica, síndrome del ojo seco, cardiopatías y osteoporosis, entre otros.

Síntomas y causas del FOP: ¿Existen factores de riesgo?

Los síntomas del fallo ovárico prematuro están asociados con la baja producción de estrógenos y son muy similares a los de la menopausia. Entre ellos, destacan:

  • Amenorrea (ausencia de menstruación).
  • Reglas irregulares.
  • Sequedad vaginal.
  • Sofocos.
  • Trastornos del sueño.
  • Irritabilidad.
  • Sequedad vaginal.
  • Falta de deseo sexual.

Respecto a las causas del FOP, en un alto porcentaje son desconocidas, aunque en otros casos la disfunción de los ovarios se puede asociar a:

  • Defectos cromosómicos por alteraciones genéticas como el Síndrome de X-frágil o el Síndrome de Turner.
  • Tratamientos de quimioterapia o radioterapia.
  • Exposición a agentes tóxicos (disolventes, pesticidas…).
  • Enfermedades autoinmunes como el hipotiroidismo o la artritis reumatoide.
  • Infecciones por Herpes Zóster o citomegalovirus.

 

Por último, existen algunos factores de riesgo que pueden desencadenar el fallo ovárico prematuro. Entre ellos, podemos enumerar:

  • El riesgo de sufrir FOP es mayor en mujeres a partir de 35-40 años.
  • Antecedentes familiares.
  • Estilo de vida (por ejemplo, el tabaco tiene efectos antiestrogénicos).
  • Índice de Masa Corporal (IMC) demasiado bajo.
  • Enfermedades que requieren cirugía como la endometriosis.

FOP y fertilidad: ¿es posible lograr el embarazo cuando se padece fallo ovárico prematuro?

Se estima que 1 de cada 100 mujeres menores de 40 años y 1 de cada 1.000 mujeres menores de 30 años sufre FOP.  Sin embargo, hasta un 85% de ellas pueden ser madres gracias a técnicas como la fecundación in vitro con óvulos de una donante.

Aunque la ausencia de menstruación o las reglas escasas e irregulares son un síntoma, no evidencian el fallo ovárico prematuro. Por ello es necesario realizar una exploración física y ginecológica, y una analítica para comprobar los niveles hormona FSH y estradiol. De ese modo, podremos confirmar el diagnóstico.

En muchos casos, también se recomienda realizar una prueba de cariotipo para aseverar o descartar la vinculación del fallo ovárico prematuro a causas genéticas y/o hereditarias.

Respecto a su tratamiento, el FOP debe tener siempre un abordaje multidisciplinar en el que participarán ginecólogos, endocrinos y psicólogos. Lo habitual es combinar la terapia hormonal sustitutiva (normalmente píldoras o parches de estrógenos y progesterona), con un aumento de la ingesta de calcio y vitamina D (para prevenir la osteoporosis). Además, el asesoramiento psicológico siempre puede ser un gran aliado.

En lo que se refiere a la fertilidad, un 5-10% de las mujeres con FOP pueden quedarse embarazadas de forma espontánea, tras una ovulación puntual.

Cuando el fallo ovárico prematuro se debe a una disfunción ovulatoria porque los óvulos no responden a los estímulos hormonales del cuerpo, la terapia hormonal puede ayudar a conseguir la ovulación.  En estos casos, la recomendación es consultar con los especialistas porque, aunque la mujer tenga una pequeña reserva ovárica para hacer un tratamiento, la respuesta de los ovarios a la estimulación puede ser insuficiente para realizar un ciclo de FIV con éxito.

Por último, si la falta de ovulación se debe a un cese permanente de la función ovárica por agotamiento de la reserva ovárica, la mujer no tiene óvulos propios y únicamente podrá conseguir un embarazo utilizando técnicas de reproducción asistida como la ovodonación.

Recuerda que en Equipo Juana Crespo somos especialistas en disfunciones ováricas; así que, si tienes alguna duda sobre tu salud reproductiva, no dudes en contactar con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte.

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