¿Qué significa preservar la fertilidad?
Los tratamientos de preservación de la fertilidad buscan conservar óvulos y esperma de mejor calidad para evitar el impacto del paso del tiempo.
Los tratamientos de preservación de la fertilidad buscan conservar óvulos y esperma de mejor calidad para evitar el impacto del paso del tiempo.
Planificar el
envejecimiento reproductivo
La planificación de la fertilidad es poder ser madre o padre
en el momento que uno lo decida.
Es un concepto que va más allá de la vitrificación de óvulos o de esperma. Consiste en realizar una revisión reproductiva, no ginecológica, para establecer los posibles factores de riesgo que tiene una persona en su vida y que, con el paso del tiempo y el envejecimiento, pueden llevarle a tener problemas reproductivos. De esta manera, se estudia a la persona de forma individualizada y se traza una estrategia muy personalizada, no solo enfocada a preservar sus gametos (óvulos y esperma), sino también a mantener la fertilidad del resto de sus órganos reproductivos.
¿En qué consiste la planificación de la fertilidad?
La planificación de la fertilidad consiste en una revisión reproductiva, no
ginecológica, muy completa en la que el especialista determina el
estatus reproductivo actual y traza una estrategia a medio plazo.
Todas las personas nacemos con una serie de características innatas, como puede ser la reserva ovárica, herencias genéticas, enfermedades autoinmunes, etc. Además, los hábitos de vida, tales como el tabaquismo, la obesidad, el estrés afectan al sistema reproductivo.
Por ello, a la hora de planificar la fertilidad nuestros especialistas estudian de forma personalizada:
- Antecedentes familiares
- Enfermedades autoinmunes
- Factores ginecológicos
- Infecciones
- Hábitos de vida
Con todo ello, en Equipo Juana Crespo somos capaces de prever cómo va a evolucionar el sistema reproductivo de una persona con el tiempo para plantear una estrategia de tratamiento orientada a proteger ese sistema reproductivo.
Para lograr un embarazo evolutivo, es fundamental tener buenos óvulos. No solo hablamos de cantidad sino también de calidad. Es sabido que las mujeres nacemos con una reserva ovárica finita pero, además, existen patologías que pueden afectar a la calidad de los óvulos. En la actualidad, no existe una analítica capaz de detectar de antemano la calidad de los ovocitos.
Sin embargo, nuestros especialistas pueden prever cómo las circunstancias personales de cada persona pueden influir en la funcionalidad de los ovarios y en la calidad de los óvulos. Para ello, se realizará un estudio hormonal completo y el recuento de folículos antrales vía ecográfica.
Los órganos envejecen y a la hora de planificar la fertilidad hay que prestar especial atención a los órganos reproductivos:
-La vagina
-El cérvix
-El útero
-Las trompas de Falopio
-Los ovarios
Dependiendo de cada persona, en Equipo Juana Crespo haremos hincapié en un órgano en concreto dependiendo del estatus personal. Las mujeres con endometriosis, por ejemplo, pueden ver afectados todos sus órganos, mientras que en la mujer con HPV se deberá proteger más el cérvix. Los úteros en retroversión alteran la biomecánica funcional y, por tanto, envejecen peor.
Con todo ello, nuestros profesionales van a plantear una estrategia personalizada enfocada en la que se incluirá:
-Informe actual
-Posibles repercusiones futuras según el estatus reproductivo personal
-Pautas médicas personalizadas si fuesen necesarias
-Vitrificación de gametos, generalmente a los 35 años
¿Cuándo planificar
la fertilidad?
Técnicas de preservación
La preservación de la fertilidad puede llevarse a cabo en algunos casos por indicación médica en caso de pérdida de función ovárica, por enfermedad grave o simplemente para garantizar un plan de futuro embarazo.
Supone la criopreservación de óvulos maduros -previamente estimulados- para su empleo en el futuro en un tratamiento de reproducción asistida. Con la criopreservación, se permite que los óvulos congelados se mantengan con la misma calidad que un óvulo fresco, garantizando su preservación a lo largo de los años. La vitrificación de óvulos otorga una alta garantía de efectividad a las mujeres en el momento que decidan apostar por la maternidad.
El tratamiento de planificación de la fertilidad está destinado a los hombres y a la preservación de su fertilidad. La congelación de esperma supone la criopreservación de los espermatozoides durante un periodo de tiempo, sin que esto suponga una pérdida de calidad para un tratamiento futuro.
La estimulación hormonal utilizada en nuestros tratamientos de fertilidad es segura y muy personalizada, por lo que disminuimos al máximo los posibles efectos adversos que en la mayoría de los casos son leves y transitorios. Los efectos secundarios más frecuentes son sensación de hinchazón abdominal, molestias pélvicas leves o sensibilidad mamaria. Estos síntomas suelen desaparecer al finalizar el tratamiento.
Sí, se puede congelar óvulos con baja reserva ovárica, pero la cantidad de los óvulos obtenidos será menor, por lo que, en estos casos es posible que se necesiten varios ciclos de estimulación ovárica para obtener un número adecuado de óvulos. En todo caso, es importante evaluar cada caso con un especialista en reproducción asistida para determinar la mejor estrategia según la situación de la paciente.
Se recomienda congelar entre 10 y 20 óvulos para aumentar las probabilidades de lograr un embarazo en el futuro, aunque el número ideal varía según la edad y la calidad ovocitaria. Las mujeres menores de 35 asuelen necesitar menos óvulos, mientras que aquellas con menor reserva ovárica o de mayor edad pueden requerir más.
La vitrificación de óvulos es, por lo general, un procedimiento seguro, controlado y sin efectos secundarios. En raras ocasiones puede tener algunos efectos secundarios leves, derivados principalmente de la estimulación ovárica necesaria para obtener los óvulos. Entre los más habituales cabe destacar hinchazón abdominal, molestias pélvicas, sensibilidad en los senos y, en casos raros, el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), que puede cursar en síntomas más intensos.